De penacho a taparrabos

Publicado 17-10-2020

Extracto:

Algunos machos “mecsicanos” mandan a “su mujer” a la tienda por las caguamas, al estanquillo por las botanas o a la tintorería por las camisas, pero solo los verdaderos machos princesos -que viven en palacios- la mandan a otros países a hacer el ridículo.Hay machos que, envalentonados, le exigen al vecino que les regrese la manguera que les robó, que les quite el carro que les está tapando la cochera, pero solo los machos princesos mandan a su mujer a arrodillarse ante el vecino para pedirle que se disculpe de algo que consideran una afrenta porque no tienen los arrestos para ir personalmente a exigirlo.Existen princesos machistas que presumen que defienden a las mujeres, pero en público no defienden a su esposa con la misma vehemencia como se defiende a sí mismo.

Le brindan solo apoyo de dicho, no de hechos.Por supuesto que hay machitos que presumen tener dinero suficiente para atender las necesidades de su gente, pero solo los princesos ponen a mujeres a vender boletos de rifas, de sorteos fraudulentos para que le acerquen dinero para financiar sus insaciables despilfarros.Hay machitos que gritan a los cuatro vientos que ellos sí cuidan a los hijos, que ellos sí “apoyan” a su esposa a atender a los niños, pero solo los princesos les quitan el servicio de la guardería para quedarse con el dinero y lo presumen.Muchos machos se ufanan de tener carácter para encarar las dificultades y de no esconderse ante nada, pero solo los princesos, cuando tienen veladas o abiertas amenazas foráneas salen con clichés trasnochados para evitar confrontar a quien agrede a los suyos.Se hacen los desentendidos y no responden a los amagos de los poderosos de sus rumbos, prefieren cobardemente guardar silencio, hablar mucho pero no decir nada, asienten, se agachan, se arrastran ante lo que no se atreven o no saben cómo encarar.Y, claro, nunca faltan los machitos que presumen saber de ciencia o de historia, pero solo los princesos confunden un penacho con un taparrabos que quieren usar para tapar sus inconmensurables vergüenzas domésticas y foráneas.El machito dura hasta que sus sometidos quieren, y los princesos hasta que el penacho no alcanza como taparrabos. celso03@icloud.com

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