Cienfuegos, a juicio neoliberalismo … y 4T

Publicado 17-10-2020

Extracto:

Enrique Peña Nieto debe estar preocupado por la aprehensión en Los Ángeles de su secretario de la Defensa Nacional porque las acusaciones de la DEA irremediablemente llegarán hasta él, al menos en forma mediática; sin embargo, no debe desechar la posible implicación penal por lo que tendrá que olvidar por ahora cualquier traslado a Estados Unidos, si estaba en sus planes.

Pero el presidente López Obrador y sus más cercanos colaboradores, incluido el sucesor del general Salvador Cienfuegos, Cresencio Sandoval, deben dejar la celebración para otros tiempos porque, al igual que en la jerarquía vaticana, en las Fuerzas Armadas mexicanas nadie avanza hacia la cúspide si no es por decisión del superior, es decir, de los únicos personajes que pueden utilizar cuatro y cinco estrellas, el secretario de la Defensa y el presidente de la República.

En función de esta realidad insoslayable, López Obrador debe cuidar sus palabras al afirmar que de los dos sexenios anteriores se puede hablar, si no de un narcoestado si de gobierno narco y mafioso, porque ninguno de los altos mandos militares que lo rodean, ni siquiera el general Cresencio Sandoval, pueden negar vinculación a quien fue su jefe en el gobierno de Enrique Peña Nieto, Salvador Cienfuegos.

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